Las figuras retóricas más importantes

FIGURAS RETÓRICAS

Existe un tipo de expresiones figuradas llamadas figuras literarias (tropos o figuras retóricas) que se usan para hacer juegos con la expresión.

Metáfora: es una expresión que relaciona dos elementos por una propiedad común.

  • Muñequita linda, de cabellos de oro
    de dientes de perla, labios de rubí

Comparación: es un tipo de metáfora que usa un nexo para comparar, como “como”.

  • “El amor es como una cadena de eslabones”

Aliteración: Hacer uso repetido de un solo sonido.

  • “En el silencio solo se escuchaba el sonido de abejas”
  • “Siempre supe que sería como una serpiente”.

Hipérbaton: Es cambiar el orden natural de las palabras.

  • “Era del año la estación florida”
  • “Loco bien estás”

Hipérbole: Exagerar

  • Soy el más guapo del universo
  • Tiene el peor genio de todos

Símbolo: Tomar algo en representación de algo.

  • Le quitaron la corona

Sinestesia: Percibir un sentido con otro.

  • Lo vi con mis oídos
  • Escuché azul la canción

Sinécdoque: Tomar una parte por el todo, o al revés.

  • Le pidió su mano
  • Juzgar al libro por su portada

Metonimia: Cambiarle el nombre a algo por algo con lo que tiene relación.

  • Los violines salgan.
  • Trae una coca (para referirse a cualquier refresco)

Epíteto: Que dice una propiedad esencial de algo.

  • Sangre roja, hielo frío

Oxímoron: Que dice unan propiedad imposible de algo.

  • Subir para abajo
  • Hablar en silencio

Paradoja: Algo que al interpretarse no tiene sentido.

  • “Un hoyo, entre más le quitas más grande se hace”.

Antítesis: Afirmación seguida de otra con sentido contrario

  • Yo te amo y tú me odias

Onomatopeya: Un sonido con forma de palabra:

  • Pum, auch, toing

Ironía: Decir algo con la intención de significar lo contrario.

  • Ahí viene tu amigo el guapo (y es muy feo)

Prosopopeya: Tomar como ser vivo a un objeto inanimado

  • Mi computadora se enfermó
  • El árbol llora

Alegoría: Hablar de una acción que representa otra acción

  • Le devolví mi anillo de compromiso

Pleonasmo: Dar información redundante de algo

  • Cadáver muerto de un difunto que ya se murió
  • Subir para arriba

Los más importantes escritores latinoamericanos

Julio Cortázar (argentino)

(1914- 1984)

 

Bestiario (1951)

Historias de cronopios y de famas (1962)

Rayuela (1963)

Las armas secretas (1969)

 

Juan Rulfo (mexicano)

(1918-1986)

 

El llano en llamas (1953)

Pedro Páramo (1955)

 

Mario Vargas Llosa (peruano)

(1936)

 

La ciudad y los perros (1963)

La casa verde (1966)

La tía Julia y el escribidor (1977)

 

Premio nobel de literatura 2010

 

Carlos Fuentes (mexicano)

(1928-2012)

 

La región más transparente (1958)

La muerte de Artemio Cruz (1962)

Aura (1962)

 

Jorge Luis Borges (argentino)

(1899-1986)

 

Ficciones (1944)

El Aleph (1949

El libro de arena (1975))

 

Gabriel García Márquez (colombiano)

(1927-2014)

 

El coronel no tiene quien le escriba (1961)

Cien años de soledad (1967)

Crónica de una muerte anunciada (1981)

El amor en los tiempos del cólera (1985)

Premio nobel de literatura en 1982

 

Juan José Arreola (mexicano)

(1918-2001)

 

Confabulario (1952)

Bestiario (1972)

La feria  (1963)

 

 

Mario Benedetti (uruguayo)

(1920-2009)

 

Quién de nosotros (1953)

La tregua (1960)

Gracias por el fuego (1965)

 

 

El cuento del principe predestinado

EL PRÍNCIPE PREDESTINADO

Una vez era un rey que no tenía ningún hijo varón. Afligido por ello, les pidió un hijo a los dioses a quienes servía, y éstos decretaron que tuviese uno. Aquella noche durmió con su mujer, y ella concibió. Pasados los meses dio a luz un hijo.

Cuando llegaron las Hathores para predecir el destino del niño, dijeron: “Morirá por el cocodrilo, o por la serpiente, o por el perro”. Los que estaban junto al niño le contaron esto a Su Majestad, que quedó muy afligido.

Su Majestad hizo construir una casa de piedra en el desierto, provista de gentes y de todas las buenas cosas de palacio, y ordenó que el niño no saliese nunca de ella.

Pero un día, cuando el niño fue mayor, subió al tejado y vio a un galgo que seguía a un hombre por el camino. Le dijo al criado que estaba junto a él; “¿Qué es eso que va detrás del hombre que viene por el camino?” El servidor dijo: “Es un galgo”. El niño dijo: “Quiero que me traigan uno como ése”. El paje se lo contó a Su Majestad, y Su Majestad dijo: “Que le den un perro pequeño para que no se preocupe.” Le trajeron el galgo.

Mas después que pasaron muchos días, el niño se había desarrollado en todos sus miembros, y envió un mensaje a su padre, diciéndole: “¿De qué sirve que me pase aquí mi vida ocioso? Ya que me amenazan tres destinos ad versos, déjeseme obrar según mi corazón y Dios hará su voluntad.” Escucharon sus de­ seos y le dieron armas y un paje para que le acompañara. Le transportaron a la costa oriental y dijeron: “Vete ahora a donde quieras”. Y dejaron con él al galgo.

Siguiendo sus caprichos, se encaminó al norte por el desierto viviendo de las primicias de la caza. Así llegó a la morada del príncipe de Naharina. El príncipe de Naharina no tenía hijos varones, sino únicamente una hija, para la cual había levantado una casa cuyas ventanas estaban alejadas del suelo setenta varas. Convocó a todos los hijos de los príncipes del país de Charu y les dijo: “El que suba hasta la ventana de mi hija se casará con ella”. Pero cuando habían pasado muchos días y los príncipes de Charu estaban ocupados a diario, pasó por allí el Príncipe de Egipto. Le lleva ron a la casa, le bañaron, dieron piensos a sus caballos, le mostraron toda suerte de amabilidades, le perfumaron y le dieron pan a su criado. En tono de conversación le dijeron: “¿De dónde vienes, bello jo ven?” Él les dijo: “Soy hijo de un oficial del país de Egipto. Mi madre se ha muerto y mi padre se ha casado con otra mujer. Mi madrastra me cogió odio, y yo escapé de ella”. Entonces le abrazaron y le besaron en todos sus miembros.

Pero cuando hubieron pasado algunos días, él les dijo a los príncipes: “¿Qué hacéis ahí?” Le respondieron: “El que suba a la ventana de la hija del príncipe de Naharina se casará con ella.*’ Él les dijo; “Acaso pueda yo. Conjuraré mis pies, para subir con vosotros.” Los príncipes, como todos los días, trataron de subir, mientras el Príncipe de Egipto se mantenía alejado, viendo la escena. La mirada de la hija del príncipe de Naharina se posaba sobre él.

Cuando hubieron pasado algunos días, el Príncipe de Egipto trató también de subir con los hijos de los demás príncipes y alcanzó la ventana de la hija del Príncipe de Naharina. La princesa le besó y abrazó en todos sus miembros.

Fueron a alegrar al padre de la princesa con esta nueva, y le dijeron: “Un hombre ha alcanzado la ventana de tu hija.” Preguntó el príncipe por él y dijo: “¿De cuál de los príncipes es hijo?” Le respondieron: “Es hijo de un oficial. Ha huido de Egipto para escapar a la cólera de su madrastra.” Entonces el Príncipe de Naharina montó en cólera y dijo: “¿Voy a darle mi hija a un fugitivo del país de Egipto? Que se vaya a su tierra.”

Llegaron y le dijeron al príncipe: “Márchate por donde has venido.” Pero la princesa lo abrazó y juró por Dios, diciendo: “Por Ra. Si me separan de ti, no comeré ni beberé más y me moriré al instante.” Un mensajero fue a comunicar al padre lo que ella había dicho.

El príncipe mandó llamar al mancebo y a su hija y besando y abrazando a aquél en todos sus miembros, le dijo: “Cuéntame quién eres, pues ahora eres para mí como un hijo.” El joven respondió: “Soy hijo de un oficial del país de Egipto. Murió mi madre y mi padre volvió a casarse, y yo me he ido, huyendo del odio de mi madrastra”. El príncipe le dio a su hija por mujer y también una casa, gente y tierras, así como ganado y todo género de cosas buenas.

Pero después que hubieron pasado muchos días, el joven le dijo a su mujer: “Estoy predestinado a tres destinos: al cocodrilo, a la serpiente y al perro.” Entonces ella dijo: “Que maten, pues, al galgo que te sigue.” Él dijo: “No dejaré matar al perro, a quien he criado desde pequeño.” Ella entonces comenzó a vigilar cuidadosamente a su marido y no le dejaba salir solo.

Pero el joven deseó recorrer la tierra de Egipto. El cocodrilo del río apareció en la ciudad en que estaba el príncipe. Pero había en ella un gigante que no dejaba salir al cocodrilo. Cuando el cocodrilo dormía, el gigante salía a pasearse, y al ponerse el sol tomaba a su albergue; y así diariamente durante dos meses.

Luego que hubieron pasado los días, el príncipe se quedó en casa para divertirse. A la noche se acostó en su lecho y el sueño se apoderó de todos sus miembros. Su mujer llenó una taza con cerveza. Salió en esto una serpiente de su agujero para morder al joven, pero la mujer estaba junto a él sin dormir, velándole,  las criadas le dieron a la serpiente la cerveza, que ésta bebió hasta emborracharse. Al fin se quedó dormida sobre sus espaldas y la mujer la hizo pedazos con su hacha. Despertaron al marido, y ella le dijo: “He aquí que tu dios ha puesto en tus manos uno de tus destinos. Él te pondrá también los otros.” Entonces hizo ofrendas al Dios y le adoró y exaltó su poder durante todos los días de su vida.

Y después que hubieron pasado los días, el joven salió a pasear por sus dominios, seguido de su perro. Como el perro saliera corriendo, persiguiendo caza, el príncipe le siguió y bajó tras él al río. Entonces salió el cocodrilo y lo arrastró a donde estaba el gigante. El cocodrilo le dijo al príncipe: “Yo soy el destino que te persigue. Pero te dejaré el día que el gigante deje de existir”.

Cuando amaneció y se hizo nuevo día, vino… Este texto está incompleto

Ejercicios de comprensión lectora nivel inicial

LA ZORRA Y LAS UVAS

Una zorra de mañana,
hambrienta, aún en ayunas,
se encontró unas ricas uvas
colgando alto de una parra.

Por muy alto que saltara
esta pobrecita zorra,
no alcanzaba ni una sola
de las uvas que anhelaba.

“No se puede, yo me rindo”
Mintiéndose sola, dijo:
“¡Menos mal que no quería!
¡Están verdes todavía!”

Querer algo y no obtenerlo
es algo muy doloroso,
por eso nuestro cerebro
empieza de mentiroso.

“Disonancia cognitiva”,
se llama en psicología
a una trampa de la mente
que justifica tu suerte.

1. ¿Quién es el protagonista?

2. ¿A qué subgénero literario pertenece la narración?

3. ¿Cuál es la forma del texto?

4. ¿La zorra quería las uvas?

5. ¿Qué aspecto de la naturaleza humana se critica en el texto?

6. ¿Cuál crees que es la moraleja del texto?

7.  Da un ejemplo de la vida cotidiana donde se pueda aplicar la moraleja de esta historia.


EL VIEJO DE LA FRONTERA PERDIÓ UN CABALLO

塞翁失馬Sài Wēng shī mǎ

Sai Weng (el viejo de la frontera) era una persona reflexiva. No creía que en el mundo existieran cosas como las calamidades o fortunas absolutas. Cada situación debería ser evaluada por sus consecuencias de manera objetiva. Es por esto que cuando se topaba con un infortunio no se preocupaba, y cuando tenía un buen golpe de suerte no se contentaba demasiado. En cada caso, se disponía a aguardar cómo se desenvolvían las cosas.

Un día uno de sus caballos se escapó y se perdió. Cuando sus amigos escucharon el caso, todos fueron a consolarlo. Les dijo: “Gracias, pero no estoy triste por eso, y tampoco saldré a buscarlo. Quizá perder un caballo no sea algo tan malo a fin de cuentas”.

Unos días después, el caballo regresó por sí solo, y trajo consigo una yegua más valiosa que él. Cuando sus amigos fueron a felicitarlo, dijo: “No es algo que valga la pena celebrar. Hacerse de un caballo nuevo bien podría ser un golpe de mala suerte”.

El hijo de Sai Weng se prendó de la nueva y valiosa yegua, y siempre la montaba para salir de paseo. La yegua corría ágil, y un día el hijo de Sai Weng se cayó de ella, rompiéndose la pierna. Cuando sus vecinos escucharon la mala noticia, fueron a consolar a Sai Weng. El viejo les contestó: “Aún sería precipitado decir que lo de la pierna rota fue aciago o fue dichoso”.

Poco después China comenzó una guerra con los bárbaros del Norte, y todos los jóvenes fueron reclutados por orden del gobierno. Se les envió a proteger las fronteras. La guerra se alargó durante años, y muchos jóvenes fueron muertos en batalla. Sólo el hijo de Sai Weng estuvo exento de sus obligaciones militares, debido a su pierna rota. Permaneció en su casa, donde vivió una vida pacífica.

1. ¿Cómo reaccionaba Sai Weng ante las fortunas y las adversidades?

 2. Ordena los sucesos:

___ El caballo volvió con una yegua

___ El caballo de Sai Weng se escapó

___ El hijo de Sai Weng fue exento de ir a la guerra

___ El hijo de Sai Weng se cayó al montar y se rompió la pierna

3. ¿Fue bueno o malo que el caballo de Sai Weng se perdiera?

 4. ¿Cuál es la moraleja? ¿Hay un dicho en español con significado similar?

 5. ¿Qué tiene en común esta historia con la del texto anterior?