La escritura egipcia es el
segundo sistema de escritura más
antiguo
de la humanidad (desde 3000 a.C.), creado poco después del sistema
cuneiforme sumerio. La inscripción jeroglífica más reciente data del
año 394 d.C.
La escritura egipcia tuvo 3 formas de
escritura: la
jeroglífica, la hierática y la demótica.
La escritura jeroglífica (del
griego ἱερογλυφικός,
grabado sagrado) es la escritura sagrada ornamental de
monumentos y artículos religiosos. Las formas hierática y
demótica son derivadas de la jeroglífica: son estilos
simplificados trazados a mano para los escritos populares.
La
piedra
de Rosetta fue la clave para que el arqueólogo francés Jean François
Champollion (1790-1832) descifrara la hasta ese entonces ilegible
escritura jeroglífica. Esta
estela de basalto grabada en el año 197 d.C. (descubierta en 1799 por
tropas de Napoleón) es un edicto del rey egipcio Tolomeo V.
Este
es un fragmento de la piedra Rosetta, donde el cartucho nos indica que
se habla de un rey o un dios. Este ejemplo se lee de izquierda a
derecha (los glifos de personas y animales siempre miran al lado del
que comienza el texto).
Aquí
dice: Ptolmēs ānḫ det
Ptaḥ merē, "Tolomeo, de vida
eterna, amado de
Ptah". Donde:
Ptolmēs
ānḫ
det
Ptaḥ
merē
Tolomeo
vida
eternidad
Ptah
amado
Tipos de
signos
La escritura egipcia es fonético-ideográfica.
Los signos pueden ser fonogramas (signos que
representan sonidos) o ideogramas (signos que
representan ideas).
Los fonogramas egipcios pueden
ser unilíteros (representan 1 consonante), bilíteros
(2 consonantes) o trilíteros (3 consonantes). Los
unilíteros (al tener un signo por cada sonido) funcionan como
un alfabeto: